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Se copia todo: la marca, los diseños y hasta los establecimientos. La piratería está de moda y afecta a gran parte de las cadenas en franquicia.
Aunque el sector dedicado a la venta de productos audiovisuales y el textil son los más perjudicados, en otros como el calzado o la perfumería la venta de marcas falsificadas se han incrementado. Ya no sólo se copia la marca, sino también los diseños de los modelos y hasta la ambientación de los establecimientos.
Por desgracia para los comercios, la piratería está de moda. Aunque se copia todo, desde la marca y los diseños hasta la ambientación de los establecimientos, lo que más daño ocasiona es la venta ilegal de falsificaciones.
Aunque las más copiadas son las grandes marcas, la piratería es un delito que también sufren las cadenas de franquicias. Si se venden imitaciones de ropa de grandes marcas a precio de saldo por todos los mercadillos del país, descenderán las ventas en el mercado textil. Si se ofrecen las películas más modernas en dvd mucho más baratas, el alquiler en los videocajeros bajará. Y si se pueden comprar copias de perfume a precio de ganga, muchos consumidores no invertirán el precio que supone el desembolso de una esencia original en una perfumería.
El problema se agrava más si se tiene en cuenta que ya no es sólo la marca lo que se copia. De hecho, la cadena de franquicias Starbucks ha ganado un juicio contra un local que imitaba su logotipo y utilizaba como nombre la traducción china empleada por la multinacional.
El problema de la piratería puede aumentar para la franquicia según se vayan sumando nuevos conceptos de negocio en el sector. La tendencia ahora en los negocios es alentar la propiedad intelectual e industrial por encima de otros activos tangibles. Soluciones definitivas no hay. Lo más importante es estar a alerta. Los sectores más afectados
La marca es el elemento distintivo más importante para cualquier empresa a la hora de diferenciarse de otras que operan en su mismo sector. Se considera uno de los mayores activos de la compañía. Pero hoy, la falsificación de marcas patentadas y la copia de diseños afecta a gran parte de los sectores comerciales. Aunque el material audiovisual y el textil son los productos más copiados, la oferta de falsificaciones se sigue ampliando y ya está atacando a otros negocios especializados en calzado, perfumería, informática, marroquinería, alimentación, juguetes, joyería e, incluso, bebidas alcohólicas.
Sector Audiovisual. La cadena de franquicias Blockbuster fue la primera en dar la alarma sobre el mal momento que atraviesa el sector. En los últimos dos años, la piratería audiovisual ha pasado del 5% al 60%, arrastrando al vídeo a una crisis que justo ahora parece remitir.
Una manera de combatir la crisis pasa por diversificar la oferta: no se debe ofrecer sólo el tradicional alquiler de películas, sino que se puede ampliar la oferta con videojuegos, cómics, merchandising e, incluso, libros.
Sector Textil. En propiedad industrial, los productos más copiados son los del sector textil, y dentro de él, los de las grandes marcas. Pero aunque la piratería no ataque de forma tan directa a las cadenas de franquicias de ropa, si el consumidor medio se siente atraído por los económicos precios de estas falsas prendas de lujo, gastará menos en sus tiendas habituales, de las que muchas son cadenas de franquicias.Además, los nuevos canales de distribución como Internet han propiciado una manera cómoda de adquirir estas copias. Calzado. La falsificación de calzado se ha incrementado en los últimos tiempos. Las cadenas de franquicias que venden calzado de firmas conocidas y las tiendas de deporte que tienen las mejores marcas son las más afectadas.
Perfumería. Los productos de perfumería se pueden encontrar fácilmente falsificados en mercadillos. Por un precio muy bajo, el consumidor puede hacerse con la copia de su perfume favorito. En algunos puestos ilegales hacen creer que estos productos son los verdaderos, pero las cajas siempre muestran alguna diferencia con el original.
Principales canales de distribu
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