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Tras dos años y medio cerrados en el área de Los Palos Grandes, Boston Bakery vuelve a la urbanización que le vio nacer en 1986 con un local más amplio en la avenida Andrés Bello _al lado del célebre restaurante Atlantique_ con un renovado concepto culinario y su famosa línea de panes artesanales de larga fermentación natural.
Héctor Galindo y un socio norteamericano crearon hace dos décadas un local emblemático de Altamira conocido como El Attico. Allí se realizaron varios desarrollos gastronómicos y en panadería que fueron el embrión de Boston Bakery, un local de panes artesanales, diez originales "bagels" (rosquillas) para rellenar y esponjosos muffins (ponqués), con fuerte influencia norteamericana y toques tropicales. De una pequeña y exclusiva panadería se fue desarrollando progresivamente un concepto de completos desayunos, almuerzos ligeros con sándwiches y ensaladas o tipo brunch, tardes de té y canapés, y cenas con el mismo espíritu ligero de los mediodías.
Con los años surgieron dos pequeñas franquicias en el CC Lido y en el CC Boleíta Center pero el torbellino político de 2002 y la dolarización de los alquileres signaron el cierre forzado de la sede originaria.
En el nuevo Boston Bakery de setenta metros cuadrados interviene el pionero del concepto artesanal, Héctor Galindo y sus socios José Then y Fernando Fernández, estableciendo un local "que abre con un concepto de comidas más elaboradas, una línea fuerte de brunchs, almuerzos y cenas, pero también fortaleciendo la parte de panificación", según Galindo. "Estamos haciendo de nuevo nuestros panes, bagels y muffins para el local y queremos salir al mercado de nuevo y activar posteriormente el proceso de franquicias"
La intención de Galindo y sus socios es revivir un poco las pasadas glorias de El Attico con un apartado especial en la carta donde se puede pedir el carpaccio de solomo Harry's Bar de Venecia, el lomito Louisiana, las conchas de papas gourmet en tres sabores, los rigattonis de pollo y brócoli y las fajitas que engalanaban la carta del recordado bar.
Otra adición al renovado local es la incorporación de una carta de vinos _gracias a un convenio con los enólogos de la casa Pomar_ que harán un perfecto maridaje con una serie de risottos, carpaccios y otros platos que estarán disponibles a finales de mes. Así mismo, el jardín trasero servirá para escenificar un lounge nocturno con Dj's que destilaran ritmos chill out; el área común de 200 metros cuadrados de la parte trasera del edificio servirá para organizar eventos especiales, y los últimos domingos de cada mes se amenizará el brunch con mimosas y un grupo de finos intérpretes de música clásica.
El Universal
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